>Somos gotas en un cristal

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Somos como gotas en el cristal mojado por la lluvia.
Gotas que se deslizan por el resbaladizo tiempo, engordando, adquiriendo acuosa experiencia, acelerándose en su camino por la vida bajo el peso de su propia experiencia.

Cuando nos sentimos expertos tenemos la necia sensación de que somos los amos de nuestra ruta por la vida, que decidimos en las encrucijadas de caminos, que dirigimos el rumbo de nuestra vida con la ligereza que nos hace sentir la experiencia.

Es cúmulo de experiencia podría ayuda a las heroicas gotas para decidir el camino que deben tomar. Pero es una falacia. El camino ya está arado imperceptiblemente en el frío cristal, por otras gotas que les precedieron, y lo marcaron con el peso específico de su propia experiencia, siempre distinta y sin embargo muy parecida.

Observa con la perspectiva de un ser superdimensional las gotas el parabrisas de un coche. Ellas van moviéndose, al principio de forma lenta y torpe, mientras inician su camino hacia el final. Cada vez son más gruesas, el camino que devoran las condena a una caída loca por una ruta que tu puedes predecir sin muchos esfuerzo. Mientras ellas en su sabiduría se jactan de haber llegado dónde ninguna otra antes lo hizo.

La experiencia nos hace predecibles, nos impulsa, nos da la falsa confianza de que decidimos lo que hacemos. Sin embargo simplemente nos lanzamos por un cristal, cayendo por el propio peso del tiempo, dando pequeños tumbos a los lados, tumbos caprichosos, en los que parece que decidimos por nuestra propia experiencia, mientras un ser superior indolente bosteza viendo el anodino espectáculo de gotas resbalando en fiera competición por deshacerse en la parte baja del cristal y dejar de ser gotas, para formar un charco sucio, amorfo e impersonal.

En ocasiones no es así. En ocasiones las gotas le molestan y las barre de un plumazo sin esperar a que terminen su suicida ruta.

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  • AntWaters Daza

    >Las gotas no saben del conductor; el conductor no sabe casi nada de las gotas; ninguno se esconde… simplemente, no se ven, no se entienden, y tal vez mejor así pooorque a veces, sólo a veces, apetece que nos barran, nos sacudan de nuestro mundo.

    Besos por tu cristal

  • DaniBai

    >que buena reflexión Marcos, hay gotas que se toman el camino con más calma y otras que se lanzan apresuradamente hacia el final

    un saludo

  • Juan Carlos López

    >”Nuestras vidas son los ríos…” Y los ríos son animales de costumbres. Y poco hay nuevo bajo el sol que ayuda a la evaporación. Y sólo hay dos verdades ciertas: salimos, con perdón, de un agujero parecido o, si lo prefieres, de grifos o nubes semejantes. Y acabamos, digamos, en el mar.

    Ahora bien: el primer motor es cuestionable.

  • dezaragoza

    >Coño. Y eso mirando un parabrisas de un coche en un día de lluvia. De Nietzsche sacarás como mínimo un volumen gordo de cosas inteligentes ¿no?… m’has matao…

  • marqus

    >El viaje de las gotas sobre el cristal es hipnótico y el viaje en tren mientras llueve es igual de satisfactorio que el viaje en tren al atardecer. En coche es igual, mientras no seas tú el que conduce, claro.

    Una reflexión agridulce, como la vida misma.

    Abrazo :P

  • Froilán de Lózar

    >Has profundizado tanto que nos hemos quedado con la boca abierta. Pero sí es verdad que vamos de genios y a la media vuelta estamos derrotados, por más grados que valga la experiencia. Buen día, Markos

  • Francisco Galván

    >Impresionante. Fabulosa imagen de la vida, y muy pesimista, pese a que dejas entrever un Dios indolente y caprichoso (como debe ser si es que existe)
    Le añadiría un capítulo previo: las gotas llegan al parabrisas estrelladas. Están en el espacio y un parabrisas cabrón, al azar, las estrella, después se escurren por los surcos invisibles trazados por otras gotas. Nacemos estrellados y discurrimos por los senderos trillados por otros y acabamos, efectivamente, en el sucio charco del capó si antes no nos barren porque molestamos.
    ¡Qué pena!

  • JoPo

    >te lo has currado.

    vaya metafora.

    rum rum en mi cabeza

  • ROSTAM

    >Las gotas animadas por su peso y por el viento en el cristal, como las personas que se dejan llevar por las cosas terrenas y las modas pasajeras.

    Necesitamos creer en algo o en alguien para tener la libertad de escoger lo que queremos y no caer en ese fatalismo del destino irremediable de las gotas.

    Buen post, amigo. Un saludo

  • Anna

    >Jo Markos… me dejas helada… por un lado me encanta tal y como lo has descrito por otro lado, me niego a que tan solo seamos gotas estúpidas que se guían por caminos ya trazados… no creo tu seas de esos, no me lo creo.

    Te veo más como ese parabrisas que borra caminos ya trazados inertes… un mal día lo tenemos cualquiera, es más todos tenemos derecho a ellos, incluso las gotas más fuertes lo tienemos aunque parezca que no lo necesitamos.

    Besos.

  • Un cura

    >Fantástica entrada. Me ha encantado, acabo de llegar por casualidad a tu blog y creo que volveré alguna que otra vez. Un saludo.

  • Markos

    >@Antwaters
    A mi no me apetece nada que me barran, que no conozco más cristal que el lamo día a día. El día que consiga enfocar bien, como me enter de que hay un conductor salto del cristal y le ahogo. :-)

    Bsos zigzag

    @DaniBai
    Uff hay muchos tipos de gotas, las hay que nunca se mueven y terminan evaporándose solas. Las hay que parece que jamás se van a mover y de repente se lanzan a la caída loca. Las que bajan rápidamente y se frenan, requiebran en dos direcciones y se detienen…muchos, muchos tipos.
    Gracias.
    Salu2

    @Juan Carlos
    Como de costumbre soy tan necio que ni me acordé de esos versos de Jorge Manrique, menos mal que siempre estás ahí para iluminarme. Si Jorge Manrique se hubiera sentado al volante de un coche seguro que había dado al parabrisas como hice yo. Lo malo es que en aquella época ni había casi ni cristales.

    Yo hay días que no me planteo lo del primer motor. Sólo me alegro de que se les olvidara apagarlo.

    Salu2

    @dezaragoza
    Gracias amigo :-D
    Pues no sé que estaba haciendo cuando se me ocurrió, creo que de pequeño ya me llamaban la atención las gotas en los cristales del coche y sus movimientos caprichosos y repetitivos. El caso es que el otro día con un sol radiante me vino a la memoria aquello…no, yo tampoco lo entiendo :-)

    Mi mujer me miró raro (más raro) cuando saqué la cámara y le tiré unas fotos a la luna del coche XD

    De Nietzsche sólo saqué un trabajillo que me obligaron a hacer sobre “la genealogía de la moral” y me cautivó el loco bigotón. Así que seguí con “Así habló Zaratustra”.

    Salu2

    @marqus
    Agridulce como un rollito de primavera…aunque me gusta conducir :-)
    Abrazos

    @Froilán
    No era mi intención provocar esa angustia y esa insignificante levedad del ser.
    En el fondo estamos en un juego el que siempre perdemos, la incógnita es saber cuándo termina la partida. Cuanto más tarde mejor. Salvo que el dueño del tablero haga trampas y tenga prisa.
    Gracias
    Salu2

    @Francisco
    Uy no sabía que fueras agnóstico, te suponía más ateo. Bueno ahí seguro que estoy equivocado, porque yo no creo en ningún ser, aunque fabule con su inane existencia.

    Gracias por el capítulo previo, eso no hace más que mejorarlo. La idea me recuerda al comienzo de El Druida, quizás fueran los dos o tres primeros párrafos.

    La pena es que el epílogo es un charco, o los ríos que van a dar al mar :-)

    Salu2

    @JoPo
    Gracias
    No le des muchas vueltas, para el próximo viernes a ver si pongo algo menos deprimente. Casi que voy a instaurar el viernes como el día de la reflexión, para fastidiaros el fin de semana :-D

    Salu2

    @Rostam
    Bueno las gotas intentan bajar por la gravedad, si le metemos viento al final se van del cristal. El viento perturba mucho…y eso que ya no tengo mucho pelo para peinarme :-D Pero sí que estoy de acuerdo en que las modas pueden dirigien muchos caminos a la vez, como una ráfaga de viento interesado en que el cristal siga teniendo gotas con las que jugar.

    Bueno, el que lo necesite que crea. Ya sabes que yo ya no lo necesito.

    Gracias

    Salu2

    @Anna
    Siempre hay excepciones, fíjate hay gotas que contra cualquier pronóstico van por caminos inverosímiles jamás trazados por ninguna otra gota.

    Me alegro de que te guste el texto. Pero no sufras. Prometo algo menos tétrico para el viernes.

    No te preocupes, yo no sufro por la idea que he escrito. Es algo que tengo aceptado y no me causa mal. Es más, al revés me invita a disfrutar más de cada momento.

    Me ves con buenos ojos. Pero yo no soy quién para borrar nada.

    Bsos

    @Un cura
    Bienvenido jerezano.

    Me alegro que te haya gustado la entrada. Aunque no me extraña que hayas llegado por casualidad, digamos que no comulgo mucho con tus convicciones.
    En cualquier caso gracias por leerme.

    Salu2

  • Francisco Galván

    >No, markos, soy ateo. No veo a Dios por ningún lado. Ni al cristiano ni a los de otras religiones. Y menos aún creo en un dios pasivo como origen del universo y que se limita a vernos como nosotros miramos las gotas de agua.
    No sé por qué me ves agnóstico. Lo que dije antes no era más que una pregunta retórica. En cualquier caso, siempre he dicho que la duda es el mejor criterio para todo y lo único (junto con la curiosidad) que nos hace avanzar y lo que nos separa de los animales.

  • Markos

    >@Francisco
    –me acabo de dar cuenta de que se tragó la respuesta a tu comentario, a ver si consigo reproducirlo–
    Lo de verte agnóstico es por la siguiente frase tuya “dejas entrever un Dios indolente y caprichoso (como debe ser si es que existe)”, ese sí que es existe es el que me dio pie, equivocadamente, a suponerlo, de modo que me asaltó la duda y de paso te piqué a ver qué respondías :-D , disculpa por la intromisión :-)

    La duda escéptica es una gran herramienta de pensamiento.

    En cuanto a la diferenciación de los humanos con el resto de animales, da para mucho debate. Es algo en lo que todavía no se han puesto de acuerdo los grandes pensadores de la historia. Yo muy modestamente no veo una gran diferencia, salvo un cerebro infrautilizado que se empeña en cometer errores continuamente y una mala baba sólo igualable por los chimpancés

  • Cris

    >Me encanta mirar las gotas en el cristal cuando viajo en tren. En coche no, porque demasiada velocidad las hace desaparecer…

    Pero… somos las gotas, que intentan buscar su camino, o somos el conductor, al que le molestan?

    Un saludo.

  • Markos

    >@Cris
    O en una gran ventanal en una tarde de lluvia. También es un sitio evocador.

    Gotas, somos gotas. Soy gota. Si tu eres el conductor, no acciones el limpiaparabrisas detenta y danos tiempo para que nos evaporemos a nuestro ritmo.

    Salu2

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